jueves, 4 de abril de 2013

La Justicia y los medios


LA DEMOCRATIZACION DEL PODER JUDICIAL

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 Por Julio César Castro ** Fiscal general ante los Tribunales Orales en lo Criminal. Docente de la UBA.
Opinión

La decisión de intervenir en un movimiento renovador, democrático, popular y participativo, como yo entiendo es el llamado “Justicia legítima”, implica también una militancia en los pensamientos y posturas que se tienen respecto de temas más o menos conflictivos, sin que sea una tibia manifestación políticamente correcta. Es hora de tomar partido públicamente y apoyar firmemente esta iniciativa, de cambiar las cosas o al menos de mostrar que no todos estamos de acuerdo con lo que se entiende por Justicia tradicional. Digo esto para insinuar de alguna forma el estilo tan “apolítico” de algunos sectores que conforman la Justicia tradicional, que como ya se sabe de apolítico sólo portan un cartel, ya que a la hora de fijar posiciones aparecen del lado más conservador, reaccionario y antipopular que pueda imaginarse. Nunca he visto militantes del campo popular, progresistas, o defensores de la justicia social, llamarse apolíticos. En términos más sencillos, todo autodenominado independiente, apolítico o apartidario encubre a un firme defensor de las derechas vernáculas, y del statu quo en el que aprovecha ciertos privilegios. ¿De qué se es independiente en verdad?
Nuestras democracias latinoamericanas, contemporáneas y posdictatoriales han tenido que padecer gobiernos de transición que permitieron el pasaje de los genocidas, asesinos, ladrones y cipayos económicos, a la alegría, la esperanza y el estado de derecho de unas democracias acosadas por los derrotados, aunque pese a ello hoy a la distancia merecen reconocimiento de lo que significó el primer juicio a los militares en un contexto tan difícil y precario. Luego, en nuestro país, volvieron los ladrones, los amantes del dorado, la pizza y el champán, el mal gusto y la entrega económica, privatizando todo a su paso, entre fiestas, y fábricas cerradas. Luego llegaron los inoperantes, con sus claudicaciones y su vuelta al neoliberalismo, hasta que en diciembre de 2001 se terminó el juego y las recetas impuestas partieron rumbo a nuevos horizontes que saquear, con la promesa de volver en cuanto pudiéramos alzar la cabeza. Luego otra transición difícil de explicar, con siete presidentes en brevísimos períodos. Finalmente, alguien desconocido que se ha transformado por sus actos concretos y acciones directas en un referente ineludible de la historia argentina. Alguien simplemente distinto y mejor.
Frente a este panorama y la actual lucha por una Argentina económicamente independiente, políticamente soberana, socialmente justa y popularmente movilizada, estamos nosotros, los que trabajamos en la Justicia. Pese a los cambios en estos últimos treinta años, siempre los medios de comunicación estuvieron del lado de sus intereses, creciendo, formando monopolios, dictando lo que había que hacer o no hacer desde sus titulares y el calificativo de cuarto poder pretendía colocarlo a la altura de las instituciones democráticas, sin que nadie haya votado sus propuestas y en algunos casos con el único objetivo de hacer sus negocios a costa de la verdad. Por cierto, hubo y hay excepciones y los trabajadores de prensa nada tienen que ver con sus empleadores e incluso algunos diarios, es justo mencionarlo, fueron verdaderos defensores de la prensa libre y democrática.
Comparto la posición de Luigi Ferrajoli, cuando nos dice que la crisis de las democracias, por acciones de las recetas neoliberales, puede encontrarse en unas sociedades fracturadas en grupos mezquinos y sectoriales, con ruptura de la solidaridad social, con una indiferencia por la militancia y la participación política. Una degradación de los derechos humanos y –agrego– del binomio Verdad y Justicia, degradando a la memoria a un concepto aliado a las revanchas y contra la pacificación (no puedo dejar de pensar en Instrucciones a los Fiscales, la obediencia debida, el punto final y los indultos). Siempre, históricamente acompañado por el discurso de la inseguridad, que se construye mediáticamente, contra las estadísticas oficiales, y respaldada por un movilero entrevistando a un familiar del reciente asesinado. La reiteración hasta el hartazgo de la misma noticia fatal y, si es acompañada de la queja vecinal, mucho mejor.


La falsa afirmación de que garantismo es igual a inseguridad, y nuevamente, como nos enseña Zaffaroni, la criminología mediática condicionando las decisiones del Poder Judicial. Por ejemplo pidiendo destituciones de jueces por aplicar la ley. En el medio, la ideología xenófoba, clasista y reaccionaria que se cuela por los intersticios de los titulares y los comentarios de los comunicadores televisivos.
Se agrega a ello, como segunda razón a considerar, la necesidad de una despolitización masiva, con la construcción de una opinión pública direccionada. Una realidad construida desde los medios, casi virtual e imaginaria. El debilitamiento del pensamiento individual, del tiempo del pensamiento. Los medios de comunicaciones monopólicos repudian el pensamiento crítico y le oponen al llamado hombre común, la peor expresión de la clase media temerosa, el fiel reflejo del burgués asustado, el más peligroso sujeto antidemocrático. Esto se construye con la desinformación y con el control en pocas manos de los medios de comunicación y a través de opiniones interesadas, omisiones, medias verdades y ya incluso con mentiras, apoyadas en “fuentes confiables”.
Un tercer punto a considerar es la crisis de la participación política. La idea proyectada de que los jóvenes no participen en política impide la regeneración de capas dirigenciales, la renovación y modernización de los conceptos adaptándolos a los nuevos desafíos, y lo más importante, la imposibilidad de una ideología con otros matices (más latinoamericanista, inclusivo, regional y con una mejor distribución de los bienes y las riquezas). Ante ello, los medios masivos aducen militancias juveniles animadas por recompensas en puestos jerárquicos (como si todos los miles y miles de jóvenes fueran a formar parte de un directorio). Jóvenes dirigentes enriquecidos son razones de algunos medios para desacreditar la militancia, restándoles toda marca de esperanza romántica y luchadora. Sin olvidar el mítico argumento del traslado forzado por embutidos, chacinados y bebidas en cajitas. La llamada política clientelar y la compra de voluntades con planes sociales o asignaciones familiares y el insoportable argumento del corte de calles en confronte con el libre derecho del automovilista que vuelve de trabajar. Una vez más se banaliza el nervio mismo del núcleo democrático, el derecho a protestar.
El último factor preponderante que pone en crisis el sistema democrático y participativo es la manipulación de la información y la decadencia moral de algunos comunicadores. Se ha creado el concepto de que todo juez que investiga a un funcionario lo hace para consagrar la impunidad. Es decir, frente a la denuncia periodística, nadie es inocente. Si el hecho es complejo, la Justicia es criticada por lenta; si se resuelve rápidamente, no se hizo nada (por cierto en que épocas de la dictadura nadie efectuaba este tipo de comentarios y menos de los medios aliados y cómplices). Si se aplica una condena, nunca es ejemplar, como si la ejemplaridad estuviera ligada a la sensación de saciedad que una supuesta opinión pública encuentra en el escarnio y encierro de por vida de un semejante (sin atisbo alguno de conmiseración, sin saber quién es ese sujeto, identificándolo con las clases marginales acreedoras de todo maltrato expiatorio). Tampoco se pregunta, ante una absolución, qué responsabilidad tenemos los fiscales y los policías en la investigación. Si un hecho se instala, con igual contundencia y reiteración se emiten juicios de culpabilidad y reproche, se piden penas eternas, con el aditamento de pudrición de la carne y sufrimiento sin límite. La pobreza moral de aquellos que requieren definiciones telegráficas ante problemas existenciales no hace más que contribuir a la apatía del razonamiento y a la demonización del Estado de derecho.
En realidad la verdad no importa. La información que transmiten es lo menos trascendental.
Frente a este panorama, ¿qué puedo proponer desde mi apoyo a la Justicia legítima? Afirmo que: no existe un derecho a la información “verdadera”, ya que la misma estaría en pugna con la libertad de información; sólo podemos hablar de libertad de recibir información, Sin embargo, como dice Ferrajoli, existe un derecho a la no desinformación consistente en la libertad negativa, es decir, en la inmunidad frente a las desinformaciones y la manipulación de las noticias. Esta libertad negativa es el corolario de la libertad de conciencia y de pensamiento, esto es la de la primera libertad fundamental que se afirma en la historia del liberalismo y que implica el derecho a la no manipulación de la propia conciencia provocada por desinformación en torno de los hechos y a las cuestiones de interés público.
Si nos imaginamos al lector y telespectador de noticias como a un verdadero consumidor, su derecho a no ser desinformado y a la no manipulación de las noticias equivale al de no recibir mercancía en mal estado. Al menos debemos tener el derecho de que se nos advierta con información veraz y adecuada qué nos están diciendo y por qué, dado que esto tiene a mi criterio protección constitucional por imperio del art.42. Si voy a formar criterio, quiero saber desde dónde me dicen las cosas.
La información es objeto de un interés público autónomo y colectivo que está ínsito en todos los principios de la democracia participativa, y es imprescindible que sea transparente, tanto como los ejecutores de los poderes públicos. Es decir, si requiero transparencia de acción, también la requiero de la información que me habla de esa acción.
Ya Umberto Eco nos dice que desde hace cuatro décadas la discusión de la naturaleza de los medios se desarrolla sobre dos temas: la diferencia entre noticia y opinión o comentario y, por lo tanto, el problema de la objetividad por un lado; y la afirmación de que los periódicos son instrumentos de poder controlados por grupos económicos, que usan un lenguaje encriptado deliberadamente, en cuanto que su verdadera función no es dar noticias a los ciudadanos, sino enviar mensajes cifrados a los otros grupos de poder pasando por encima de las cabezas de sus lectores, por el otro.
Si éstos son algunos de los problemas debemos proponer, dado que no sólo son locales sino evidentemente regionales (también existen en Ecuador, Venezuela, Bolivia y en Europa, España, Alemania e Italia, y por cierto hasta Obama ha tenido algún enfrentamiento con la Fox) alguna idea que mitigue tanta iniquidad.
Los poderes del Estado deben a todas luces afirmar su razón de ser en la propia democracia y es menester que las acciones y funciones de cada poder sean, no obstante el sistema de control republicano de frenos y contrapesos, manifestación de la voluntad popular. Si se sanciona una ley como la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, no puede ser el único tema el art. 161 (desinversión). ¿Qué rol juega el Poder Judicial frente a la presunción de legitimidad de los actos de los otros poderes, en cumplimiento de sus funciones propias? ¿Qué acto de extrema gravedad institucional es superador de la declaración de inconstitucionalidad? ¿Qué razón permite a un poder del Estado no definir el fondo de una contienda que es justamente su rol principal? ¿Qué papel está desempeñando, si no es desde lo ideológico, aquel que paraliza la vigencia de una ley? ¿Qué apolíticos son los que no acatan la voluntad mayoritaria del Poder Legislativo, máximo exponente de la representatividad popular? ¿No es acaso un verdadero pronunciamiento ideológico el que se muestra? Y ante ello, ¿por qué tanta oposición a democratizar la Justicia?
Es necesario ser independiente no sólo de los otros poderes del Estado, sino también de los poderes fácticos, económicos y de los poderes que bajo el ropaje de la imparcialidad, en cada acto, muestran su cara.
La primera separación debe ser de los administrados más poderosos, dado que, por su poder, son ellos los que quieren administrar ilegalmente a través de las tapas de sus diarios y nunca se plantea allí un conflicto de poderes de manera manifiesta y a plena luz para que la sociedad vea cómo se dirimen los conflictos y de qué lado está la Justicia.
Democratizar la Justicia es reconocer el problema de la concentración de los medios en pocas manos, del papel en pocas manos, del dinero en pocas manos y de los privilegios que ello implica. Los jueces y fiscales no podemos ignorar esa realidad tan expuesta con su ropaje más ofensivo, el de la subestimación.
Dice Ferrajoli, que nada debe saber de la ley de medios y de las medidas cautelares en Argentina: “Hasta ahora se han incorporado y confundido en único derecho dos derechos estructuralmente distintos y entre ellos virtualmente en conflicto: la libertad de información y de manifestación del pensamiento, que es un derecho fundamentalmente de libertad de quien hace información y manifiesta el propio pensamiento y la propiedad privada de los medios de comunicación, que es un derecho patrimonial singular de la empresa periodística o televisiva. El resultado es una inversión de la jerarquía constitucional de los derechos: la libertad de información y de expresión del pensamiento, que es la más clásica de las libertades fundamentales, resulta de hecho sometida a un derecho poder, como es el de la propiedad de los medios, que tiende a autoidentificarse con la primera”.
La idea de Justicia popular se ha identificado siempre en estas geografías como acción ilegal y revanchista de grupos insurrectos, nulas de todo ritual garantizador. En realidad, a ciertos sectores conservadores de la derecha neoliberal argentina lo que les molesta son las palabras sueltas, “Justicia” y “popular”; lo justo les resta privilegios y lo popular, les quita riqueza. Las dos juntas les son intolerables. Prefiero identificar la Justicia legítima con la Justicia popular, entendida como defensa de los más débiles para darle a cada uno lo que le corresponde, no solo por mérito, sino por derechos humanos básicos y elementales.

martes, 2 de abril de 2013

“JUSTICIA LEGITIMA” LLEVA AL INTERIOR LA DISCUSION SOBRE EL PODER JUDICIAL El debate se extiende a todo el país


El primer encuentro será el próximo viernes en Rosario. Después habrá otros en Tandil, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Jujuy. Se analizarán los problemas y experiencias de los poderes judiciales locales. El 31 de mayo se realizará en La Plata un nuevo plenario.
 Por Irina Hauser
El movimiento “Justicia legítima” saldrá de gira por varias provincias a partir de abril, con el plan de extender su discusión a todos los rincones y poner en debate los problemas y experiencias de los poderes judiciales locales. Habrá encuentros en Córdoba, Tandil, Mendoza, Rosario, Santa Fe y Jujuy, además de un plenario el 31 de mayo en La Plata. En varios de ellos estará la procuradora general Alejandra Gils Carbó. Las prácticas judiciales corporativas (lo que incluye la protección hacia jueces implicados en delitos), la endogamia constitutiva de los tribunales, el poder de lobby de abogados y grupos económicos, mecanismos que criminalizan a los más vulnerables y las chances de generar un sistema acusatorio (con más poder para los fiscales y criterios sobre la persecución penal) son algunos de los temas que se vislumbran como constantes en distintos puntos del país y que se pondrán sobre la mesa.

“Buscamos crecer en todos lados, replicar en todo el país las jornadas que se hicieron en Buenos Aires, instalar una discusión para que el paradigma de funcionamiento judicial deje de estar ajeno a la sociedad. No es que vaya a haber resultados ya, pero estamos dando señales”, dijo el fiscal Jorge Auat, de la Unidad de Coordinación y Seguimiento de causas de Derechos Humanos. “Se trata de dar cuenta de la realidad de las justicias provinciales, muchas veces cruzadas por la política y el microclima de cada sistema”, agrega el fiscal Félix Crous. “Pero además, para hacer crecer al movimiento hay que lograr que tenga legitimidad por fuera del Poder Judicial: en las universidades, los clubes, los barrios”, agrega.

Los encuentros serán, la mayoría, en sedes universitarias: en Rosario el viernes próximo; en Tandil, en la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires el 12 y 13 de abril; y en la Universidad Nacional de Río Cuarto, en Córdoba, el 26 del mismo mes. En mayo se prevén reuniones de Mendoza, Jujuy y Santa Fe. El plenario general será en La Plata.

En el primer encuentro de esta agrupación crítica de jueces, fiscales, defensores, académicos y organismos de derechos humanos que se hizo en la Biblioteca Nacional en febrero último, no hubo anuncios pero se acordaron conceptos básicos: la apuesta a un cambio de la cultura burocrática y corporativa del Poder Judicial, instalar la oralidad en los procesos, abrir concursos públicos para el ingreso a tribunales, redefinir la independencia judicial (y asumir que las presiones son de todas las corporaciones, incluso económicas, judicial y religiosas), erradicar los títulos honoríficos y el lenguaje críptico, hasta dar participación a la ciudadanía en el sistema y su control. No se acordó una postura sobre el pago de Impuesto a las Ganancias, que la presidenta Cristina Kirchner sí alentó un día después en la Asamblea Legislativa, cuando también anunció proyectos de ley que aún no han sido presentados, entre ellos la elección popular de consejeros de la Magistratura, los concursos para ingresar por idoneidad y la publicidad de las declaraciones juradas de los jueces.

Es cantado que en cada provincia se planteen distintas realidades, aunque hay un hilo conductor. Gabriel Pérez Barberá, juez de Córdoba, dice que en esa provincia, por ejemplo, “hay dos banderas de ‘Justicia legítima’ que ya funcionan bien y son una referencia: el ingreso por concurso e idoneidad de todos los empleados y el juicio por jurados; a la vez el Consejo de la Magistratura es más transparente que el nacional”. Sin embargo, dice Pérez Barberá, “rige una fuerte empatía de clase entre jueces y poderes económicos, lobbies económicos operan y esto está naturalizado, no es visto como algo negativo”. “También es complicada la independencia interna porque la Justicia es muy conservadora”, advierte.

Omar Palermo, juez del Superior Tribunal de Mendoza, está preocupado por las inequidades del servicio de justicia de su provincia, “que criminaliza a los más vulnerables” y les “hace difícil el acceso a la Justicia”. Reclama discutir el desarrollo de un sistema acusatorio, que dé facultades investigativas a los fiscales y la posibilidad de sentar principios de oportunidad, es decir, que definan hacia dónde dirige el Estado los esfuerzos para investigar, por ejemplo, si a los perejiles y delitos de poca monta o a las grandes organizaciones delictivas, a menudo asociadas a funcionarios y fuerzas de seguridad. Un problema que comparten Mendoza y Chaco es que los ministerios públicos (defensa y fiscalías) son parte del Poder Judicial, cuando deberían ser autónomos. Incluso en Mendoza están juntos: se mezclan acusadores y acusados.

En ciertos lugares, anuncia Auat, habrá que discutir cómo se han hecho nombramientos. “En Chaco –ejemplifica– se nombró a los jueces del Superior Tribunal sin concurso. Hay que discutir cómo hacer para que la estructura de la Justicia deje de reproducirse como una casta, algo que sucede en todos lados.”

sábado, 30 de marzo de 2013

Democratizar el Consejo de la Magistratura




La oscuridad del Consejo de la Magistratura Chaqueño: un ejemplo de la necesidad de democratización

Documento del partido Frente Grande Chaco


Cuando la presidenta Cristina Fernández presentó al debate público  la idea de democratizar la justicia sabía de lo que hablaba. Fernández puso sobre la mesa terminar con un poder corporativo que limita la democracia y cuyo cambio requiere una férrea decisión política, años de trabajo y una voluntad permanente de denuncia y búsqueda de la transparencia.

El 5 de noviembre del 2012, ante el Consejo de la Magistratura de la Provincia del Chaco, iniciamos una denuncia contra el Juez Antonio Luis Martínez, la Jueza Gloria Silva y la Fiscal Marta Verón por rechazar un amparo con fundamento en una ley derogada en el fuero contencioso administrativo.

A cinco meses de su inicio, los denunciantes no tenemos una sola noticia del trámite dado. Todo indica que la presentación ingresó en un agujero negro.


Se dice que la justicia es lenta pero parece que el organismo de control lo es aún más y ello sólo nos lleva a plantear con mayor firmeza que el poder que acumulan las corporaciones tiene como objetivo esconder los ¿errores? de sus integrantes. 


Nos preguntamos ¿qué se habrá hecho de nuestra denuncia?, que pretendía poner en evidencia la incompetencia y la malicia de las personas que deben dictar justicia.


Meses estuvo en la Sala II de la Cámara Contencioso-Administrativa el pedido de Salvador Nuñez de que le restituyan su banca de concejal de Colonia Elisa, quién fuera destituido injustamente con una maniobra fraudulenta del Intendente. Su expediente durmió en las oficinas judiciales hasta que finalmente decidieron sacárselo de encima con la ley del desamparo derogada en el año 2010. Esta última maniobra es la que motivó la presentación ante el Consejo de la Magistratura en la ilusión de no dejar más impunes actos de jueces y juezas contrarios a las leyes. Pero otra vez nos encontramos ante la lentitud de este organismo del que nada se sabe y que actúa en la más absoluta oscuridad y de espaldas al pueblo de la Provincia del Chaco.  

¿Será que pesan los antecedentes del juez Martínez de ser un colaborador estrecho de Roy Nikisch? ¿O será que pesan relaciones familiares de algunos de los denunciados?


Habiendo transcurrido cinco meses de nuestra denuncia pensamos que la demora en tratarla obedece a una obstrucción en el curso de la causa, conducta penada por la Constitución Provincial. Pero ¿cómo podremos saber cuál de sus integrantes es la persona que realiza esta maniobra? ya que el órgano es uno de los menos transparentes y, en nuestra experiencia, sólo avanza contra funcionarios o funcionarias judiciales que molestan al poder político, como ya nos enseñaron con el caso de la Jueza Cynthia Lotero de Volman. 


La democratización de la justicia no es algo que se declama en abstracto, es en la actualidad una necesidad real de la ciudadanía chaqueña. Sintéticamente significa cambiar las estructuras. Son muchos los aspectos para cambiar, renovar o mejorar en el ámbito del Poder Judicial pero también es necesario avanzar con un cambio profundo del Consejo de la Magistratura que con su actual integración sólo parece estar destinado a apañar colegas. 

jueves, 28 de marzo de 2013

Responsabilidad de funcionarios judiciales






Por Ciro Annicchiarico *Abogado. Asesor de la Secretaría de Derechos Humanos. En la Foto acompañado de Mario Bosch - izquierda- Abogado de Organismos de DD HH del Chaco.
  
Nota Publicada - Por Pagina 12

La democratización de la Justicia debe incluir mecanismos para que sea efectiva la responsabilidad funcional y económica de jueces y fiscales cuando, con decisiones contrarias a derecho, dañan la libertad, integridad y bienes de los ciudadanos.

El caso de las hermanas Marina y Ailén Jara, privadas de libertad desde hace dos años por defenderse de una persona que intentaba violar a una de ellas, es un ejemplo emblemático de la imperiosa necesidad de democratización de la administración de justicia en la Argentina. Un sujeto con antecedentes violentos, sospechado además de otros abusos sexuales y de tener cobertura policial, para la Justicia de la provincia de Buenos Aires es más creíble que sus víctimas, dos hermanas de 18 y 19 años que se defendieron de una agresión ilegítima.

El caso ha generado alarma en organizaciones sociales, de derechos humanos y defensoras de los derechos de género. No es para menos: según datos difundidos por referentes que conocen el caso, el agresor, Juan Antonio Leguizamón, vecino de las chicas, estaba obsesionado con Ailén. La acosaba sexualmente, haciendo ostentación de su condición de “pesado con protección”. Ailén no tenía interés en mantener una relación con él. Pese a eso, Leguizamón la siguió, armado, a la salida de un boliche, cuando ella iba con su hermana Marina. Efectuó disparos al aire, se tiró encima de Ailén, la golpeó, intentó desvestirla, y en esa situación Marina sacó de su cartera un cuchillo para untar y defendió a su hermana provocándole al agresor unas lesiones que lo hicieron desistir de su intento. El tipo fue a la comisaría y denunció que Marina y Ailén le habían disparado con un arma. La “investigación” policial no promovió averiguación por el intento de violación que las chicas denunciaron, pero sí se inició sumario por intento de homicidio de Leguizamón. El agresor quedó libre e incausado, y las dos chicas detenidas imputadas de un grave delito. El era la víctima, Marina y Ailén las delincuentes. Pero lo más grave es que quien se supone destinado a aplicar el derecho, a corregir errores y oficiar de última ratio en protección de los derechos, el Poder Judicial, aparece como la gran madre perversa que en vez de sanar y corregir el intento de abuso, lo convalida y legitima. Sanciona a la víctima y premia al agresor. La pérdida de la última de las esperanzas. Como nos enseñara Freud, es la imagen perfecta de lo siniestro.

El caso, en derecho penal, se presenta como justificado: hubo agresión ilegítima previa por parte del atacante, medio racional usado por Marina para defender a su hermana, un cuchillo para untar frente a un arma de fuego lo es, inclusive de inferior potencialidad, y no existió provocación alguna previa por parte de las chicas (Art. 34 incisos 6º y 7º del Código Penal). Si el caso es así, como todo parece indicarlo, debió dictarse de inmediato un sobreseimiento de oficio. Pero a pesar de los indicios, todo argumento les fue rechazado, todo pedido de excarcelación les fue denegado, inclusive de morigeración de la prisión. Están presas en una cárcel desde hace dos años, en donde además fueron torturadas (la tortura no es solamente aplicar picana o asfixiar a alguien atado, los golpes también lo son). Todo debería apuntar a que Marina y Ailén resulten absueltas en el “juicio justo” que lleva el Tribunal Oral Criminal 2 de Mercedes, que también rechazó sus libertades provisorias. Lo que sigue es un aporte, una propuesta para incluir en el debate sobre la imperiosa democratización de la Justicia. Un periodista le preguntó a Isidro Encina, abogado defensor particular de Marina y Ailén, si sus defendidas resultan absueltas, quién pagará los daños que sufrieron, los dos años de injusta prisión. Encina dijo: “El Estado”. Es cierto, el Estado pagará una suma seguramente cuantiosa por indemnización de daños y perjuicios a las dos verdaderas víctimas, por haberlas encerrado y maltratado injustamente durante dos años. El dinero saldrá del erario, de los presupuestos de la provincia de Buenos Aires y probablemente de la Nación. Recursos que se conforman con los impuestos que todos pagamos y que se sustraerán de los fondos que el Gobierno dispone para prestar el conjunto de servicios públicos. El estropicio cometido por el fiscal de primera instancia, por el juez llamado “de garantías” y por el tribunal de juicio, que aceptaron livianamente el impresentable sumario armado por una deficiente instrucción policial, no lo pagarán ellos, sino todos los ciudadanos a través del Estado. Así son las cosas normalmente en nuestro país. Los jueces son impunes de sus arbitrariedades. Son innumerables los juicios contra el Estado por hechos ilícitos e irresponsabilidades funcionales cometidos por sus agentes, policiales, penitenciarios y judiciales. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos está repleta de demandas provenientes de la Argentina por casos similares a los de Marina y Ailén. Es cierto que nuestro derecho ya prevé la responsabilidad directa de todo funcionario público por los daños e ilícitos que pudiera cometer en su función, incluidos los jueces. Hay inclusive interesantes trabajos jurídicos al respecto, por ejemplo el de Guido Santiago Tawil: “La responsabilidad del Estado y de los magistrados y funcionarios judiciales por el mal funcionamiento de la administración de justicia” (Depalma, 1993). Pero ese trabajo es tan desconocido en el fuero como algún caso que se recuerde de algún magistrado al que se lo haya hecho alguna vez responsable por algún daño ocasionado con su mal funcionamiento.

Cualquier reforma que apunte a democratizar el Poder Judicial y la administración de justicia debe prever, como uno de sus necesarios capítulos, incorporar mecanismos eficaces para que la responsabilidad directa de fiscales y magistrados derivada de sus malas praxis sea una realidad tangible, demostrativa de que esos funcionarios son iguales a cualquier otro funcionario del Estado y no miembros de alguna nobleza medieval, o de una corporación intocable con derecho a producir daños impunemente. Cuando esto sea así, no tengo dudas de que las decisiones judiciales comenzarán a ser mucho más serias, cuidadosas y por lo tanto democráticas.

Joaquin Morales Sola- Operador Politico de las Coorporaciones, ahora escriba de la Coorporacion Judicial.

El plan del Gobierno para cambiar la Corte

Por Joaquín Morales Solá | LA NACION

La jefa de los fiscales, Alejandra Gils Carbó, tiene en su vida una misión más importante que excitar a la opinión pública contra el prestigio de la Corte Suprema de Justicia. Su misión última es promover un cambio en la integración del máximo tribunal de Justicia del país. Si triunfara, una mayoría cristinista se haría cargo de la única institución que está en condiciones de frenar el proyecto oficial de ir por todo. La nueva instalación de la imagen de una presidenta buena, obligada por el pacífico clima social que creó la elección del papa Francisco, deberá contrastarse con los hechos. Las palabras sin hechos podrían convertirse en una vana retórica electoral. Cristina no es nueva en la política; ya hizo varias campañas electorales con amables discursos que enterró tras la victoria.

La propia Gils Carbó y el juez de Casación Alejandro Slokar, también muy cercano al cristinismo, son los candidatos a ocupar eventuales poltronas en la Corte Suprema. ¿Cómo llegarían? El secretario de Legal y Técnica de la Presidencia, el poderoso Carlos Zannini, ha diagramado una estrategia que ya habría sido aprobada por la Presidenta. El Gobierno tiene un primer obstáculo insalvable: la destitución de la Corte sólo podría ser aprobada mediante juicio político, por los dos tercios de los votos del Congreso. Nunca tendrá esa mayoría para echar a los jueces supremos del país.

La Corte cuenta actualmente con siete miembros, pero una ley promovida por la entonces senadora Cristina Kirchner fijó su número definitivo en cinco. Es decir, deberían irse tres de los actuales jueces para que en la Corte hubiera una primera vacante. Gils Carbó, de frecuente trato con Zannini, presiona públicamente diciendo que los jueces deberían tener un límite en la permanencia de sus cargos.

Está mencionando, sin nombrarlos, a los jueces Carlos Fayt y Enrique Petracchi. Ambos han superado el límite de los 75 años de edad que establece la Constitución Nacional de 1994 para los jueces de la Corte.

Fayt y Petracchi fueron designados en 1983, antes de la reforma del 94, y la Justicia entendió, en el caso de Fayt, que no están comprendidos por una reforma posterior a sus designaciones. Fayt tiene un juicio terminado en ese sentido; Petracchi está protegido por una medida cautelar de primera instancia.

En los más altos niveles de la Justicia se espera una brutal ofensiva cristinista contra esos jueces luego de las elecciones de octubre. La propia Cristina Kirchner ha mencionado varias veces, y no de la mejor forma, a la jueza Carmen Argibay, la más distante del Gobierno. La siempre servicial Hebe de Bonafini se sumó para descalificar a Argibay. Fue extraño: prometió ventilar los antecedentes de todos los jueces de la Corte y convocó a un acto frente al Palacio de Justicia. Habló sólo de Argibay y luego calló. No pudo decir más que prejuicios y generalidades sobre Argibay. La Presidenta no la quiere, es evidente, a la prestigiosa jueza. El oficialismo aspira a debilitar el espíritu de Argibay para promover su renuncia.

El momento fue especialmente cruel. Argibay se está recuperando muy bien de una importante crisis de su salud. Una jueza independiente de todo y de todos, convencida de que el tribunal que integra es la garantía de un Estado democrático, podrá tener su cuerpo debilitado, pero nunca su espíritu. El Gobierno la golpea cuando advierte que está frágil de salud.

Gils Carbó podría ingresar en la Corte, así las cosas, si el Gobierno lograra la renuncia de esos tres jueces. El Gobierno ya tiene en el tribunal a Eugenio Zaffaroni, un juez cada vez más convencido de la beatífica revelación del cristinismo. Los tres jueces independientes que permanecerían (¿permanecerían?) serían Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Elena Higthon de Nolasco. El oficialismo quedaría sólo a un voto de la mayoría propia en la Corte. Una renuncia más sería ya un objetivo muy fácil de alcanzar. La mayoría de la Corte sería, en tal caso, definitivamente cristinista.

De todos modos, tanto Argibay como Zaffaroni cumplirán en 2014 los 75 años. La renuncia será para ellos un deber constitucional, porque fueron designados durante la vigencia de la nueva Constitución. Nadie descarta que Cristina le reclame en su momento al Senado un nuevo acuerdo para Zaffaroni, que es el procedimiento que corresponde. O que nombre a otro cristinista en su lugar. Nunca le hará ninguna concesión a Argibay. Por eso es importante para el plan conseguir las renuncias de Fayt y de Petracchi, que hasta ahora han dado por no recibidas las presiones.
Una de las banderas más agitadas por Gils Carbó consiste en proclamar la necesidad de que los jueces paguen el Impuesto a las Ganancias, del que ahora están exceptuados. La jefa de los fiscales lo dice de tal forma que parece que son sólo los jueces de la Corte los que no pagan impuestos. Ataca el prestigio de la Corte con un discurso parcial y arbitrario.

La acordada de la vieja Corte menemista eximió del pago de impuestos a todos los jueces, de todas las instancias, pero también a los funcionarios y empleados de carrera del Poder Judicial nacional. Ese es el brete en el que se encuentra ahora la Corte: ¿cómo hacer para rebanarles casi el 35 por ciento del salario a jueces, funcionarios y empleados sin paralizar el Poder Judicial?
La negociación es casi imposible. Una propuesta que se está analizando ahora consiste en que el aumento salarial de este año se destine al pago del voraz Impuesto a las Ganancias. Entre aumento e inflación, le sacarán al personal judicial entre el 40 y el 50 por ciento de su capacidad adquisitiva, reconoció un importante funcionario judicial. La negociación camina lentamente. La Corte rechaza cualquier alternativa que signifique el riesgo de una parálisis de la Justicia por la sublevación de sus empleados.

Gils Carbó denuncia y no se denuncia. Su oficina, la Procuraduría General, no está contemplada por aquella acordada. La Procuraduría es autónoma del Poder Judicial según la Constitución del 94. La procuradora ya está en condiciones de ordenarles a los fiscales el pago del Impuesto a las Ganancias, pero no lo ha hecho. Ricardo Echegaray podría pedirles también el pago retroactivo de ese impuesto desde 1994. Sería una injusticia con los fiscales, pero podría hacerlo para darle credibilidad a su condición de implacable. Tampoco lo ha hecho.

En el fácil discurso del oficialismo, infalible cuando se trata de descalificar, pareciera que sólo los siete jueces de la Corte no pagan impuestos. No se refiere nunca a la complejidad ni a la historia del problema. Gils Carbó ventiló airadamente que le pidió a la Corte que dejara sin efecto la eximición, pero ella hizo muy poco. No se incluyó, en primer lugar, y, además, sólo un subsecretario administrativo le envió una nota a un secretario de la Corte con el reclamo de poner fin al privilegio. Así comenzó todo. Con esas pocas maderas hizo un incendio.

No es la única contradicción de Gils Carbó. Ha hecho un escándalo de la necesidad de transparencia para los viajes de los magistrados. Tiene razón teóricamente, pero fuentes judiciales irreprochables aseguraron que la fiscal realizó siete viajes a España pagados por la organización Ausbanc. Se trata de una organización privada española de ayuda a los usuarios de bancos. Sin embargo, es una entidad polémica, que pasó por una investigación judicial por difundir publicidad y no sólo información en sus boletines.
Aquella investigación tuvo a Ausbanc varios años bajo la sospecha pública y judicial. Según el diario español El País, la entidad conseguía publicidad mediante presiones a los bancos y las cajas de ahorro. Defender a los consumidores puede ser un negocio muy lucrativo, escribió el diario sobre su presidente, Luis Pineda, un leal amigo de Gils Carbó. La jefa de los fiscales argentinos sigue formando parte de Ausbanc.

El gobierno nacional le ha hecho también algunos favores a Gils Carbó. Promotora del movimiento Justicia Legítima, numerosos jueces asistieron a su primer seminario presionados por el viceministro de Justicia, el camporista Julián Álvarez. ¿Cómo fue la presión? De un total de 700 jueces nacionales, muchos de ellos están denunciados ante el Consejo de la Magistratura. Unos 200 están concursando para ascender en sus carreras. La mayoría tiene algún grado de dependencia del Poder Ejecutivo, a través del Consejo de la Magistratura.

No obstante, aseguran fuentes judiciales, el grupo se ha debilitado en los últimos días. Varios jueces retiraron su firma solidaria del primer momento y casi todos dejaron de ir a las reuniones de Justicia Legítima. Ya quedan muy pocos, que no son representativos, agrupados en torno del liderazgo de Gils Carbó.
El último episodio que tuvo como protagonista indirecta a Gils Carbó sucedió el jueves pasado en el Consejo de la Magistratura. La historia comenzó el jueves 14 de marzo, cuando el influyente Axel Kiciloff se presentó en el Consejo (decía tener el aval de Gils Carbó) y presentó un candidato, el camporista Juan Massolo, para manejar los recursos de esa institución. Es decir, gran parte del dinero del Poder Judicial. El miércoles pasado, el viceministro Álvarez fue al Consejo y pidió la renuncia de todos los secretarios administrativos.

Fue una grosera intromisión: el Consejo es independiente del Poder Ejecutivo. Un día después, una mayoría integrada hasta con jueces que antes votaban con el oficialismo hundió la maniobra del Gils Carbó y del camporismo. Designó en lugar de Massolo al ingeniero Juan Cubría, hijo de la jueza María Servini de Cubría. Una derrota de Gils Carbó.

Pero la fiscal más importante del país no está sola ni su misión es módica. Detrás de ella está la decisión política de Cristina Kirchner de tumbar a la Corte y fulminar el único límite objetivo de su vasto, inmenso poder..

domingo, 24 de marzo de 2013

Fuerte reclamo a la Justicia en el aniversario del golpe de 1976


Los manifestantes pidieron que se juzgue y condene a todos

 los responsables de las desapariciones en la última 

dictadura militar. La izquierda y los K marcharon por 

separado a Plaza de Mayo.


DIARIO CLARIN
Militantes se movilizan a Plaza de Mayo por el golpe de Estado de 1976. (DyN)

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24/03/13 - 18:43
Las fotografías de las víctimas de la dictadura encabezan hoy los principales actos y manifestaciones con los que, a lo largo de todo el país, los argentinos recuerdan a los desaparecidos durante 37° aniversario del golpe de Estado de 1976.
Convocadas por organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos, una multitud de marchas se realizan en las plazas de las principales ciudades del país, en especial, en Plaza de Mayo donde hubo un fuerte reclamo de Justicia en este nuevo aniversario.
Hasta allí, llegaron -tras una semana cargada de acusaciones y reclamos- los partidos de izquierda y el kirchnerismo que marcharon por separado. Los organismos de derechos humanos también están divididos, de acuerdo a su posición con respecto al Gobierno.
Durante los últimos días, desde el Encuentro Memoria Verdad y Justicia -que reúne al PTS, MST en Proyecto Sur, PO, MAS e integrantes de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos- denunciaron que la agrupación kirchnerista Unidos y Organizados quería evitar que pudieran llegar a la Plaza.
Pasado el mediodía, manifestantes de agrupaciones de izquierda se habían congregado en la plaza del Obelisco para marchar hasta la Plaza de Mayo, donde se realizan los actos por el aniversario.
Algo más de 200 personas se ubicaron en la Plaza de la República con pancartas con la imagen del guerrillero Ernesto "Che" Guevara y con proclamas a favor del aborto.
En tanto, las agrupaciones kirchneristas que se concentraron para marchar por el acto en repudio al golpe ocuparon unas cinco cuadras a lo largo de la avenida de Mayo.
La columna, una de las más numerosas de la manifestación, estaba integrada por militantes de La Cámpora, el organismo creado por Máximo Kirchner, el hijo de la Presidenta, del Movimiento Evita y Kolina, el grupo que impulsa la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.
También agrupaciones sindicales, con ruidosos bombos y bocinas, marcharon desde el barrio de San Cristóbal hacia la Plaza. Desde la esquina de las avenidas Belgrano y Julio A. Roca, los manifestantes del SMATA, los maquinistas de la Fraternidad y de la Juventud Sindical integraron las primeras columnas de la movilización.
Más temprano, Cristina Kirchner prefirió recordar a las víctimas de la dictadura pero no de manera formal. A través de su cuenta en la red social Twitter, pidió "seguir luchando por conseguir la igualdad".
"Seguir luchando por más igualdad, por los que menos tienen, para estar siempre junto a ellos. Ese es el mandato de los 30.000 desaparecidos", dijo.
La mandataria rindió también ayer un homenaje a los familiares de los desaparecidos en un vídeo colgado en el canal que la Casa Rosada tiene en YouTube, y protagonizado por la presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.
Precisamente, Carlotto fue una de las oradoras del acto organizado en Plaza de Mayo donde los manifestantes hicieron un fuerte reclamo de Justicia y volvieron a pedir que se juzgue y condene a todos los responsables de las desapariciones y robo de bebés durante la útima dictadura "cívico-militar" como destacaron reiteradamente. La titular de las Abuelas de Plaza de Mayo hizo un repaso de las empresas y entidades que -según dijo- fueron cómplices de la dictadura. Y pidió "a la corporación judicial" que condene a los culpables.
Carlotto volvió a pedir "cárcel común y perpetua para todos los genocidas" y que se restituya la identidad a los hijos de desaparecidos que fueron apropiados durante aquellos años.
Por su parte, las Madres de Plaza de Mayo, que a lo largo del día, y desde una unidad móvil en la calle, emitió una programación especial con la participación periodistas, políticos, músicos y escritores.
En la ciudad de Córdoba, la agrupación Hijos celebró los "avances en materia de memoria, verdad y justicia" 37 años después del golpe de Estado.
"Gracias a un pueblo que se negó a olvidar y a la voluntad política de un gobierno que, desde el 2003, hizo de esta lucha una política de Estado, hoy podemos afrontar en Córdoba el quinto juicio por delitos de lesa humanidad", subrayó la asociación en un comunicado.
La Justicia argentina tiene abiertos 12 juicios orales por delitos de lesa humanidad en las provincias de San Juan, Jujuy, Santa Fe, Tucumán, Chaco, Chubut, Córdoba y en la Capital Federal.
La historia de las víctimas de muchos de los represores que hoy se juzga se revive hoy también en forma de documentales como el que se proyecta en el Espacio para la Memoria, situado en la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
También en Mendoza, se estrenó "Cuadro 33", que refleja los trabajos realizados en el cementerio de esa ciudad en busca de cadáveres conocidos como "NN", las víctimas de la dictadura aún no identificadas.
Por otra parte, funcionarios, gobernadores, legisladores y dirigentes del oficialismo y la oposición expresaron su rechazo al golpe de Estado y destacaron el período democrático de los últimos 30 años.

La marcha del 24 de marzo contará este año con una columna integrada por jueces, fiscales y funcionarios del Poder Judicial



A 37 años del golpe, una multitud reclamará democratizar la justicia

Los organismos de Derechos Humanos se plegaron a la consigna de un sector judicial y el gobierno. Plantearán terminar con las conductas corporativas y que ese poder del Estado acompañe los cambios que se produjeron en la sociedad.





En coincidencia con los reclamos dentro del Poder Judicial y desde el gobierno nacional, los organismos de Derechos Humanos marcharán esta tarde con un pedido explícito para la magistratura: la necesidad de democratizar la justicia y terminar con las conductas corporativas. Este año, al cumplirse el 37º aniversario del golpe de Estado cívico-militar, los organismos, los partidos políticos y las organizaciones sociales estarán acompañados por fiscales, jueces y defensores que integran el movimiento por una "Justicia Legítima", quienes se movilizarán de manera orgánica a la Plaza de Mayo. 

La convocatoria es a partir de las 14 en el cruce de la Avenida 9 de Julio y Avenida de Mayo, donde concentrarán Abuelas de Plaza de Mayo, Madres Línea Fundadora, Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, Hermanos de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia y la agrupación H.I.J.O.S. 
 
Los organismos llevarán la bandera con las fotos de los detenidos desaparecidos hasta la Plaza de Mayo y se movilizarán bajo la consigna "Por una Justicia Democrática. Basta de Corporación Judicial" junto a organizaciones sociales, políticas, gremiales y culturales.
 
 "Lo que se está discutiendo en estos últimos tiempos es que la justicia tiene que acompañar los tiempos y los procesos de cambio que logró la sociedad. Por eso se habla de corporación judicial, por la relación que mantuvo buena parte de la justicia con la dictadura y que hoy, junto a  otros poderes, no acompaña los deseos del pueblo", manifestó el nieto restituido Manuel Gonçalves, quien integra la comisión directiva de Abuelas. 
 
Para Horacio Pietragalla, diputado y nieto restituido, "la sentencia de Marita Verón marcó a toda la sociedad y eso impulsó también a que la presidenta lleve adelante una propuesta para la democratización de la justicia", y aseguró: "Los organismos nos sentimos parte de ese avance y creemos que la democracia necesita una justicia a la altura." 
 
La integrante de HIJOS, Giselle Tepper, señaló que tomaron el reclamo por una justicia democrática para debatir "qué tipo de justicia quiere la sociedad".  "Lo que planteamos es que debe representar al pueblo. Creemos que el Poder Judicial tiene una práctica corporativa, siempre en función de los mismos intereses, de los sectores más poderosos de la sociedad, por eso hay que ponerle pueblo al Poder Judicial. Quienes siguen desde la dictadura no pueden continuar, se avanzó pero tenemos un montón de jueces agazapados que no deberían impartir justicia", explicó.
 
Como señala Tepper, uno de los puntos centrales del pedido para democratizar la justicia es que no haya magistrados cómplices de la última dictadura o que con su accionar en la actualidad intenten obstaculizar los debates por delitos de lesa humanidad. 
 
Gonçalves agrega que "el reclamo es para terminar con los resabios de esa vieja justicia y generar una mejor. Muchos de los jueces hoy se han formado durante los tiempos de la dictadura, creemos que con la transformación de los últimos años de la Argentina también se está formando una nueva justicia."  
 
Las reformas en la justicia son una demanda histórica de los organismos de Derechos Humanos, sólo que esta vez se da en un contexto en el que esa discusión está en plena ebullición, con los proyectos anunciados por el gobierno nacional y el surgimiento del movimiento integrado por fiscales, funcionarios, defensores, jueces y camaristas que piden un cambio en el Poder Judicial.
 
El movimiento Justicia Legítima marchará este 24 de marzo. Por primera vez habrá una columna integrada por funcionarios judiciales, quienes se han pronunciado públicamente a favor del pago de ganancias dentro del Poder Judicial y reformas en el Consejo de la Magistratura. La iniciativa surgió de la propia procuradora de la Nación, Alejandra Gils Carbó, quien planea asistir a la movilización, y ya confirmaron su asistencia el camarista de Casación Alejandro Slokar, Alicia Ruiz, jueza del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, los fiscales Félix Crous (Narcocriminalidad), Jorge Auat (Unidad Fiscal de Derechos Humanos), Abel Córdoba (Violencia Institucional) y la defensora pública María Fernanda López Puleio.
 
"Mantener viva la memoria del pasado es clave para superar cualquier forma de organización corporativa de prácticas autoritarias o de trágicas complicidades que no queremos que subsistan en el ámbito de la justicia", señaló la convocatoria realizada por el movimiento y aseguró que una justicia legítima "exige de cada uno de sus integrantes un compromiso democrático permanente con la defensa ineludible de los Derechos Humanos y del sistema de garantías".
 
Al igual que en años anteriores, además del pedido de democratización del Poder Judicial, se mantendrán los reclamos históricos de los organismos de Derechos Humanos. Uno de ellos es el de la persecución penal de los responsables civiles y de los poderes económicos que participaron del golpe y la dictadura.
 
Ese pedido fue el centro de la movilización del año pasado y en los últimos meses ya tuvo su correlato en la justicia, con el procesamiento por delitos de lesa humanidad del presidente de Ledesma, Carlos Pedro Blaquier, y de su amigo, el fallecido ministro de Economía de la dictadura José Alfredo Martínez de Hoz. Este año también se logró la citación de declaración indagatoria de los directivos de la empresa Ford, acusados de haber impulsado el secuestro de delegados y trabajadores.
 
Ayer, el titular de la Unidad de Derechos Humanos del Consejo de la Magistratura, Pablo Vassel, destacó como un logro que la justicia "esté metiéndose con el poder económico", con vinculación en muchas desapariciones, y citó los casos de Blaquier, Amalia Lacroze de Fortabat, la fallecida dueña de Loma Negra, las automotrices Ford y Mercedez Benz, y el ex dueño de Las Marías, Adolfo Navajas Artaza, todos ellos investigados por la justicia por desapariciones en sus empresas. «
 
 
Otra movilización partirá desde el congreso
El Encuentro Memoria, Verdad y Justicia encabezará la segunda marcha que comenzará a la 15:30 desde la Plaza de los Dos Congresos hasta la Plaza de Mayo. Este año el pedido central será "no a la impunidad de ayer y de hoy", con el foco puesto en las denuncias contra Gendarmería por realizar espionaje interno hacia organizaciones sociales, políticas y de Derechos Humanos. 
En ese marco, las organizaciones que forman parte del espacio denunciaron "una maniobra provocativa" para "bloquear la realización del acto independiente del gobierno y acallar la denuncia de la impunidad de ayer y de hoy".
El reclamo tiene que ver con el horario de la marcha anterior, que partirá a las 14 y tiene previsto finalizar a las 19: "Esto implicaría directamente que la multitudinaria columna del EMVJ no pudiera entrar a la Plaza de Mayo, como lo viene haciendo consecutivamente desde hace ya 17 años", señalaron.
El diputado Horacio Pietragalla, miembro de Abuelas, explicó que la decisión del horario se tomó en febrero y fue anunciada al EMVJ. "En los años anteriores ellos marchaban antes y después nos entregaban la Plaza a cualquier hora, pero muchas Abuelas y Madres, por su avanzada edad, nos pidieron que este año no termine tan tarde", señaló el legislador. "Más allá del fantasma que ellos vieron, el horario se consensuó y no va a haber ningún tipo de problema, sino que es parte de un pedido de las Madres y Abuelas".