domingo, 24 de febrero de 2013

Hacia el Encuentro Nacional X UNA JUSTICIA LEGITIMA - DEBATE DE PROPUESTAS para LA DEMOCRATIZACION de la JUSTICIA

 APORTES adelantando el Debate del Encuentro del proximo 27 y 28.  DIARIO PAGINA 12.-

OMAR PALERMO, JUEZ DE LA CORTE SUPREMA DE MENDOZA

Sectores vulnerables y víctimas

“Cuando decimos que el Poder Judicial tiene que ser un servicio para la gente, esto incluye a los penados. En Mendoza el Poder Judicial sanciona la reincidencia, pero no garantiza las condiciones de cumplimiento de la pena, no se hace cargo de cuidar las garantías de las personas privadas de su libertad. Y así como deja afuera a los vulnerables, también lo hace con las víctimas: en los juicios de derechos humanos los familiares tuvieron que ocuparse ellos mismos de la contención de las víctimas. Estas cosas, a mi modo de ver, hacen a conseguir una Justicia legítima”, dice Omar Palermo, juez de la Corte Suprema de Mendoza.

–¿Son decisiones exclusivamente del Poder Judicial?
–Una discusión interna al menos es necesaria. El sistema penal deja afuera a los sectores más vulnerables, condenados, los procesados y víctimas. Se los invisibiliza y se los deja sin voz. El Estado tampoco se hace cargo de los niños y adolescentes. Los campesinos que viven en los campos son usurpadores, cuando es al revés el proceso penal naufraga, se criminaliza y se usa el sistema penal en contra de los más vulnerables, los pueblos originarios. Haría falta una Justicia más territorial que se ponga cerca de la gente. ¿Por qué alguien se tiene que tomar cinco micros para ser escuchado? En Mendoza, desde que se descentralizaron los juzgados de familia, creció mucho la demanda. Es significativo.

–Cuando el sistema desatiende esto, ¿se está ocupando de otra cosa?
–En el sistema penal se ve así: se castiga más el hurto o robo agravado con armas que la administración fraudulenta. Esto es así en el propio Código Penal, que pone penas menores para la corrupción. Pero también es evidente que al Poder Judicial no le interesa apoyar el desarrollo de un sistema acusatorio, importante para democratizar.

–¿Por qué no quieren sistema acusatorio?
–Porque es un sistema donde la investigación está a cargo de los fiscales, que producen la prueba. El juez sólo cumple una función de límite y controla el cumplimiento y respeto de las garantías. Eso permite garantizar en mayor medida el derecho de defensa. Además ofrece sistemas alternativos de solución de conflictos, distintos de la pena. Y es el propio Estado el que decide en qué delitos focaliza la persecución: lo que se llama principio de oportunidad. Lo que sucede es que los jueces no quieren resignar la cuota de poder de tener el manejo y el control del proceso. Es una razón política. Hoy el juez se queda con la investigación cuando quiere, y cuando no la quiere la delega. En Mendoza hay sistema acusatorio, pero el problema es que no hay Defensoría, que quedó subsumida en la Procuración, con el Ministerio Público Fiscal.

–¿Por qué el sistema acusatorio sería democratizador?
–Porque pone al juez en un lugar de garante, y así rompe con el sistema inquisitivo. A lo que se suma que supone la oralidad del proceso, lo pone a la vista.

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